Nombrar el más: creación y alma femenina
- 23 jul 2025
- 3 min de lectura
Zyanya Velázquez
Por mucho tiempo tuve un pensamiento y una sensación rondando en mi cuerpo, vino a mí en pequeños momentos que a veces se sentían como suaves oleajes y otros como terremotos internos. Comencé a sentirlo poco después de la muerte de mi abuela, en una época en la que empecé a participar más activamente en círculos de lectura, a escribir acompañada de otras mujeres y a adentrarme en el pensamiento de la diferencia sexual.
Entre palabras, encuentros y preguntas que traían movimiento, algo comenzó a agitarse dentro de mí: un susurro que me llamaba hacia una parte desconocida de mí misma. Mi abuela había muerto hacía algunos meses, yo había retomado la escritura después de años, y muchos procesos y heridas comenzaban a pedirme ser escuchadas y sentidas.
Esta sensación se parecía a lo que Etty Hillesum expresó en sus diarios:
Me encuentro agitada por una agitación extraña, que podría ser productiva si supiera qué hacer con ella: es una agitación creadora, no física. Es una agitación casi sagrada.
Así como una da forma al barro y a las palabras, pasaron muchas cosas antes de que pudiera darle forma y nombre a esa agitación interior. Un día, platicando con una gran amiga que tuve, me expresó que ella también lo experimentaba, ella lo describió como deseo de descubrir, algo que no está afuera, sino que está muy adentro, en el pecho, y se puede sentir como necesidad y deseo.
Me gusta nombrarlo un más, palabra con la que María Milagros Rivera expresa “la capacidad femenina de ser dos, la cual no obliga hoy en día a nada, no es un destino socialmente impuesto sino una capacidad recibida.”
Yo retomo ese más, no tanto para hablar de la capacidad de ser madres, sino para nombrarlo como un más interno: ese deseo que acompaña a muchas mujeres, un impulso del alma que he reconocido tanto en mi experiencia personal como en el compartir con otras. No responde tanto al exterior, sino que se percibe como una fuerza que empuja hacia adentro, un impulso por conectar con nosotras mismas, por crear y vivir en todo el sentido de la palabra.
He encontrado que muchas escritoras, filósofas y teólogas han hablado de este más interno, y lo han nombrado de distintas maneras. Antonietta Potente, teóloga italiana, describe cómo su almacorporal experimenta una sed profunda, como la de una cierva sedienta. Ella escribe: “Es una sed que llevamos dentro, no conocemos su origen, mas sentimos solo su infinita existencia.”
Etty Hillesum agrega en sus diarios “Tenía siempre esta sensación de un deseo inextinguible, esa aspiración nostálgica [...], y a eso lo he llamado: instinto creador.”
Sed infinita, instinto creador, agitación sagrada, son solo algunas palabras que me acercan a comprender cómo las mujeres hemos significado nuestra vida a partir de nuestras experiencias tanto internas como en relación con el mundo. Esta comprensión nace del contacto con nuestra alma, de acompañarnos con otras mujeres y de la disposición a experimentar la vida desde nuestra propia medida.
El más interno es una fuerza vital de las mujeres. Es nuestra capacidad de crear mundo y palabra, de abrir nuevos relacionamientos y umbrales de vida para nosotras mismas y para otras. Una agitación que también nos permite abrirnos a lo oculto, a lo vulnerable y al misterio.
Anzaldúa es otra autora que me inspira mucho en este tema, ella nos invita a recuperar los pedazos del alma. Para mí esto quiere decir que puedo acceder a mi más interno recuperando los pedazos de mi alma y para esto es preciso una escucha interna que requiere de silencio, de una profunda honestidad conmigo misma y de la observación de mis emociones, mis claroscuros, miedos y deseos. El más interno nos llama a escucharnos, a regresar a nosotras.
Pienso que, al colocarme en diálogo con este más interno, se inicia un sendero de recuperación de mí misma. Algo se zurce dentro de mí. A través de los caminos que voy descubriendo —y que cada mujer va encontrando— para entrar en contacto con este más interno es que también practicamos la libertad femenina. Con ello, me parece que se abren senderos de transformación interior muy poderosos y de comunicación profunda con la vida.
✨¿Has sentido esa sed profunda de algo que no sabes nombrar, pero que te llama desde dentro?
✨ ¿Qué caminos has encontrado para ponerte en relación con este más interno?

Comentarios